El blog de Ebroman


Chufla chufla. O la tozudez como virtud baturra.

Publicado en Politica por julijuli en Enero 13, 2007

Si no nos estuvieran gobernando de verdad, nuestros políticos podrían ser los protagonistas un poco sosos de un serial cómico, como los vecinos de la famosa comunidad. No me digais que no sería divertido oir al vicepresidente llamar a la rebelión (pacífica, con pantuflas), ver las rabietas y afán de protagonismo del consejero de Medio Ambiente, escuchar las melifluas y panglosianas afirmaciones (vivimos en el mejor de los mundos posibles) de nuestro presidente, o pasmarse por los cacareos de todos ante las provocaciones levantinas … si no fuera porque pertenecen a la granítica realidad y las hacen los máximos representantes de nuestro baturro gobierno.

Estamos observando la llamada a filas a la defensa tozuda del texto del nuevo estatuto aragonés, no por sus virtudes, que nunca aparecen defendidas ni comentadas, sino sólo por el hecho de que lo hemos decidido (lo han decidido, no me siento implicado en esta política) los grupos políticos. Aunque en el nuevo estatuto haya cosas tan absurdas como la famosa reserva de agua de 6500 Hm3, concepto jamás explicado ni justificado (ya que es injustificable, como ya os contaré).

Ahora es pecado de lesa patria poner en duda el texto de estatuto. Parece que la decisión unánime (o casi) del estamento político convierte en intocable y casi sagrado el texto, aunque diga una melonada.

Pasó lo mismo con el Pacto del Agua, sacrosanto engendro, enarbolado una y otra vez como si fueran las sagradas escrituras, y que ha justificado que muchos responsables políticos y sociales no dedicaran una sola neurona a pensar el problema del agua. El Pacto del agua nos ha anclado firmemente en la política hidráulica del siglo XIX, y le está costando a la sociedad aragonesa un grandísimo esfuerzo soltar esos amarres para avanzar hacia una política del siglo XXI. Estos lodos estatutarios proceden de aquel Pacto, donde se decidió la famosa cifra de la reserva estratégica (el concepto patrimonial del agua de nuestros ríos -mi agua, tu agua- como explicación). Los proceres de nuestra patria hicieron un cálculo a brochazos de los consumos existentes y futuros de agua para asegurarse el derecho a ellas (esto que no nos lo quiten) sin preguntar a nadie. Uno de ellos (seguro que está orgulloso y acabará diciendo que fué él) como el propietario generoso que da una propina, sugirió añadir 1000 Hm3 más, total, no nos vayamos a quedar cortos. Y así la cifra fué plasmada, sellada y consagrada.

Nadie desde entonces, en el mundo político, se ha preguntado porqué esa cifra ni de donde venía. Fué aceptada y dada por buena. Algunos partidos, como el PP, la blanden como las Tablas de la Ley, a cualquier ocasión. De allí ha pasado a las recientes Bases de la Política del Agua de Aragón, donde, a pesar de los intentos reiterados de racionalidad de parte de la sociedad civil, ha permanecido inamovible.Y ante el temor de otras apropiaciones (en todos los sitios cuecen habas a calderadas) y la capacidad depredadora de otras Comunidades, ha acabado reflejada en el nuevo Estatuto de Autonomía, utilizando la misma lógica de aquellos a los que se aspira a contrarrestar: nada de territorio, ni de ríos, ni de cuencas; recurso H2O, concepto tarta partida con cuchillo -una tajadera mejor-, guardado en tinajas (que importa que dentro queden pueblos y vidas), mercancía de compra y venta, listo para producir dividendos a aquellos que por arte de birlibirloque se han apropiado de él.

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